USAID, NED y CIA. CUARTA PARTE.


 

La tercera parte de esta investigacion la puedes leer en nuestro Blog afin: http://mdpoccidente.blogspot.com/

Un funcionario conocido por sus actividades corrosivas en la antigua Unión Soviética. A principios de los años 2000, Larson se encontraba como jefe de la USAID nada menos que en Georgia.

La imagen idílica de la presencia norteamericana en Iraq difundida por la USAID y su estrecha colaboración con el poder neocolonial para intentar ablandar la resistencia, contrasta con informes mucho más realistas difundidos en la propia prensa de Estados Unidos.

Tan grande es la extensión de la corrupción en el país que, según un reporte del New York Times publicado el 17 de noviembre de 2008, dirigentes de máximo nivel del gobierno iraquí lograron desviar 13 mil millones de dólares de la ayuda norteamericana.

Otras fuentes valoran en 17 mil millones de dólares el gigantesco desfalco en un país arruinado por la guerra.

En otro reportaje propiamente alucinante, The Huffington Post del 8 de diciembre de 2008 estima en cuatro mil millones de dólares el dinero derrochado en inútiles proyectos llamados de reconstrucción, cuya apología repiten los representantes de la USAID.

Ejemplo de este esfuerzo reconstructivo celebrado por la agencia,la cárcel de Khna Bani Saad, una instalación para 1.800 presos cuyo proyecto de construcción fue otorgado a la firma US Parsons, nunca será terminada. Sin embargo, desde que empezó a elevar los muros del edificio abandonado, la firma se embolsó 333 millones de dólares.

El colmo de la desintegración de la llamada reconstrucción anunciada por la USAID, la confirmación del cierre de un proyecto de hospital pediátrico patrocinado por la ex primera dama Laura Bush (The Huffington Post).

La actividad propagandística de la USAID, orientada por el Departamento de Estado y coordenada por la CIA y la inteligencia del Pentágono, ilustra la total falta de ética de una agencia creada hace cuatro décadas con el propósito de desmilitarizar la ayuda humanitaria internacional de Estados Unidos.

En toda América Latina, decenas de agentes de la USAID también dirigen los intentos de desestabilización de Washington en los países A fuerza de informes amañados, de estadísticas distorsionadas y falsas pretensiones, la USAID intenta convencer al público norteamericano de los éxitos de los llamados “Equipos provinciales de Reconstrucción” (PRT por sus siglas en inglés) que intentan manifestarse fuera de la Zona Verde, donde sus ejecutivos residen, bajo la protección de escoltas paramilitares.

Según la leyenda difundida por sus oficiales de relaciones públicas, los PRT afiliados a la agencia alcanzan armoniosas relaciones con la población iraquí, distribuyendo en la ciudad y en el campo ayuda al desarrollo de proyectos humanitarios.

La realidad es que los PRT son en su gran mayoría “incrustados” en el ejército mercenario iraquí, no funcionan fuera de las zonas más protegidas del país y se dedican a sobornar a funcionarios complacientes y subsidiar a pequeños empresarios y agricultores luego convertidos en informantes de la inteligencia norteamericana.

Según Front Lines, publicación oficial de la USAID, todos los agentes de la USAID, etiquetados “asesores de desarrollo”, mantienen estrechas comunicaciones con las tropas de ocupación de sus sectores de actividad y el sistema de inteligencia y contrainsurgencia.

Entre las prioridades supuestamente humanitarias de la operación se encuentran la distribución de pequeños subsidios destinados a “reabrir pequeños restaurantes y otras tiendas”, así como ofrecer “préstamos y entrenamiento comercial para empresas pequeñas y medianas”.

A este sistema de reclutamiento de colaboradores de las fuerzas de ocupación, se añaden —como en Cuba, Venezuela y Bolivia— “programas de base para la democracia que prepara a personas en organizar a la comunidad”.

Los representantes de la USAID viajan exclusivamente bajo protección militar, precisa Front Lines, al admitir la precariedad de la seguridad en zonas alejadas de instalaciones de la US Army.

Para “consolidar la democracia representativa en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela”

•        20 millones de dólares para la “transición hacia la democracia” en Cuba

•        El presupuesto del Comando Sur aumenta en un 2% para llegar a los 200 millones de dólares para el 2010 más 46 millones de dólares adicionales para mejorar la base militar de Palanquero, Colombia, para el uso estadounidense

No existe duda ninguna sobre la escalada de agresión imperial en América Latina durante los últimos años. Desde el golpe de Estado contra Venezuela en 2002, el secuestro del presidente Aristide de Haití en 2004, las intervenciones en los distintos procesos electorales en la región, la reactivación de la cuarta flota de la armada estadounidense en 2008, los intentos de generar un conflicto regional entre Colombia, Venezuela y Ecuador, el separatismo en Bolivia, y hasta el golpe de Estado contra Honduras en 2009 y el alarmante aumento en presencia militar de Estados Unidos en la región – todo evidencia que el imperio está a la ofensiva de nuevo en América Latina.

Pero más allá de la manifestación visible de esta agresión, que busca neutralizar los procesos de cambio revolucionario en la región, existen pruebas contundentes –innegables- de que hoy en día, Washington está apuntando hacia el Sur con su gran poder militar, diplomático, económico y comunicacional.

 

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