PENA DE MUERTE: LA MEJOR OPCION.


El presente articulo cuya fecha fue DOMINGO 5 DE ABRIL DE 2009, esperaba que mediante esa reflexion, las autoridades, especialmente quienes integrarian las riendas de seguridad, tomasen muy en serio nuestras advertencias.

Hoy se llora sobre la leche derramada y los crímenes un año después se han potenciado bajo cuatro factores determinantes:

  1. Una política de Seguridad prueba-ensayo, que deja miles de conejillos de indias en este caso hermanos salvadoreños, muertos y asesinados de la forma mas cruel.

  2. Una clara asociación y complicidad de los principales actores y autores del crimen organizado, hoy llamado terrorismo, con Fiscales, Comisionados, Jueces y Abogados, que se lucran de la impotencia de nuestro pueblo. La clase política esencialmente desde la trinchera de la Asamblea, es la que mediante pronunciamientos y condenas mediáticas, se lavan las manos, como que si el mutuamente echarse la culpa resolviese nuestra triste y lamentable realidad.

  3. Mientras se reorganizan mas planes de seguridad, reformas a las leyes, cientos de mareros salen de las cárceles, mientras que muchos otros y con ordenes especificas llegan al país, con sello de deportación.

  4. Entiéndase, se necesitan batallones de agentes especializados pero que se filtren de civil. Esto pondría al descubierto las extorsiones y mediante una pena de muerte para este rubro, se controla el cáncer. He aquí el articulo de ese entonces:

Por enmienda Constitucional y en respeto a la humanidad sobre amenazada de la población es urgente restaurar la pena de muerte.
Las categorías a aplicar la pena máxima: Extorsionistas, secuestradores, violación, narcotráfico, reincidencia de pandilleros, asesinatos de primer grado y agentes de cualquier cuerpo de seguridad que mantenga vinculación con estos.
Que cadena perpetua ni que cuentos o en el mejor de los casos agotar todos los esfuerzos con medidas preventivas o de reincersion han sido opciones esclavizadoras de la paz salvadoreña. El Salvador urge ya de una medida extrema, porque extrema es la angustia de sus pobladores. Además, los programas de reinstalar a reos en una nueva sociedad, mediante ayuda sicológica y hasta psiquiátrica deberían de estar unidas a que o se reinserta o se va de camino a la inyección letal; sin opciones!.
Ni Amnistía Internacional ni los Derechos Humanos deberían de pronunciarse porque ellos como representantes de tales, ni sus familias, viven agobiados con el diario terror de tanto crimen y extorsión. Tras la crisis económica ya encima de nuestros hombros, sumado al pago obligatorio de impuestos por parte de pandilleros, la soga que asfixia el bolsillo y la seguridad ciudadana se ven en índices desproporcionados. Estas lacras en un 80% no son hijos de la patria salvadoreña; estos han nacido en cunas del mismísimo infierno, sin sensibilidades ni escrúpulos.
Aquí se debería de hacer el primer referéndum y de seguro el 80% votaría por el si. La PNC tiene infiltrados al crimen organizado y existen claras evidencias de la complicidad de estructuras en jefaturas, sub jefes, llegando a los propios agentes en los diferentes departamentos con líderes de pandillas con los cuales se reparten dividendos. Para que la actual PNC pudiese ser más eficiente como mínimo debería de depurarse más del 50% y formar un batallón de cinco mil agentes encubiertos o de civil para hacer una tarea efectiva.
Aquí no se trata de retroceder en la imagen como país ni de revertir todos los pocos procesos democráticos alcanzados. Se trata de accionar y arremeter contra quienes a diario generan luto y dolor en cientos de familias salvadoreñas.
La gente no esta cansada, esta harta de tanta promesa para aliviar las vivencias criminales. Vivimos en zozobra constante, nos vemos amenazados por doquier. Nuestros hijos y esposas se encuentran a mansalva de tanto enfermo perpetrador.
La brutalidad se ha impuesto sobre las formas decentes de convivencia social. Que nos importa a estas alturas los compromisos internacionales en materia de derechos, sin con ellos jamas llenaremos los vacíos que han dejado los asesinados; habría que preguntarles a quienes nos tienen sometidos si ellos piensan en esos derechos a la hora de cometer sus fechorías.
UNA PEQUEÑA RESEÑA HISTÓRICA.

La pena de muerte se abolió en El Salvador en 1983 para todos los delitos a excepción de los previstos por la legislación militar ”durante el estado de guerra internacional”.El artículo 144 de la Constitución de El Salvador prohibe que el poder legislativo apruebe disposiciones legales que sean contrarias a los tratados internacionales firmados por el país. En caso de conflicto, dichos tratados han de prevalecer sobre la legislación nacional.

En el artículo 27 de la Constitución de la República se contempla la pena de muerte, pero esta sólo podrá imponerse en los casos previstos por las leyes militares durante el estado de guerra internacional.

Diferimos de la posición del titular de la PDDH, Óscar Humberto Luna, en cuanto a la eliminación de dicha ley en la actual Constitución. Un procurador no debe hablar en voz de toda la población. El tiene sus guardaespaldas y con ello que!

El garantizar la vida es para personas que edifican, respetan, trabajan y producen desarrollo en los diferentes países en su entorno social. Porque habríamos de brindarle esas mismas garantías a aquellos que nos están exterminando? Por hoy los mecanismos para hacer justicia ya se sobre agotaron.

Rousseau (1712-1778), en su obra El Contrato Social, exponía:

“Todo malhechor, atacando el derecho social, conviértese en rebelde y traidor a la patria (…) La conservación del Estado es entonces incompatible con la suya; es preciso que uno de los dos perezca.”

En España, uno de los defensores de la pena capital es el filósofo Gustavo Bueno:

“Un individuo que mata a navajazos a cinco personas y luego hace picadillo a su mujer ¿qué puedes hacer con él? ¿Reinsertarle? Sólo existen dos soluciones: o que se suicide, o bien aplicarle la pena capital, que es una manera educada y elegante de invitarle a suicidarse. Es, diríamos, una atención que tiene la sociedad con el criminal.” El filósofo Gustavo Bueno revisa las falsas certezas de la democracia occidental. T. García Yebra. El Norte de Castilla, 24-1-2004

Argumentos a favor de la pena capital  ¿Expiación del crimen cometido? Después de la ejecución suele decirse que el reo ha “expiado” su crimen. Como ese término está tomado del lenguaje religioso, debemos decir que tal afirmación es teológicamente improcedente. Ante todo, porque la expiación de los pecados se realizó de una vez para siempre por la muerte de Cristo. El pecador, todo lo que necesita hacer es reconocer que se ha alejado de Dios, confesar su culpa y pedirle perdón, estando seguro de su misericordia.

Por lo tanto, hablar de expiación por la pena de muerte que infligen los tribunales es quitar a este término su sentido auténtico. Papini, en el Juicio Universal, incluye a los verdugos dentro del coro de los asesinos: “El verdugo-dice-es el más astuto de los asesinos, porque satisface aquel feroz instinto y al mismo tiempo escapa a la venganza de la ley y al suplicio del remordimiento”. Legítima defensa de la sociedad frente a criminales peligrosos! · Disuadir a los criminales potenciales! · la pena de muerte mejora la moralidad de una población!

HISTORIA DE LA PENA DE MUERTE

Este ensayo trata sobre la pena de muerte, creo que hace falta realizar una breve reseña histórica de sus comienzos, su significado y fundamentalmente su repercusión desde que surgió hasta la actualidad, para poder tener fundamentos exactos y así llegar a una postura sobre su ejecución.

La pena capital o pena de muerte consiste en la ejecución de un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito, establecido en la legislación; los delitos a los cuales se aplica esta sanción penal suelen denominarse crímenes o delitos capitales.


El uso de la ejecución formal como castigo se remonta prácticamente a los principios mismos de la historia escrita. Muchos registros históricos, así como prácticas tribales primitivas, indican que la pena de muerte ha sido parte de los sistemas judiciales prácticamente desde el principio de la existencia de los mismos; los castigos comunitarios incluían generalmente compensación por parte del infractor, castigo corporal, repudio, exilio y ejecución.

Sin embargo, en comunidades pequeñas los crímenes suelen ser raros, y el asesinato resulta ser casi siempre un crimen pasional. Por esa razón las ejecuciones y el exilio solían ser castigos muy infrecuentes. Usualmente se solía emplear la compensación o el repudio.

Sin embargo, estas no son respuestas eficaces cuando el crimen es cometido por individuos ajenos a la comunidad. En consecuencia, todo crimen, por pequeño que fuera, tendía a ser considerado como un ataque a toda la comunidad si era cometido por un extranjero, y era castigado con severidad.

Los métodos variaban, desde palizas hasta esclavitud o ejecución. Sin embargo, la respuesta a crímenes cometidos por tribus o comunidades vecinas incluía disculpas formales, compensaciones o incluso vendetta. Desde finales del siglo XVIII existe en todo el mundo una tendencia a emplear formas de ejecución menos dolorosas, o más “humanitarias“.

En esas fechas, por ejemplo, en Francia apareció la Guillotina, mientras que el Reino Unido prohibió la pena de ahorcamiento con descuartizamiento a principios del siglo XIX. Tradicionalmente se practicaba el ahorcamiento dejando caer a la víctima desde una escalera, o subiéndola a algún tipo de plataforma que luego era retirada (como un taburete, una silla, o la parte trasera de un carro), lo cual provocaba una muerte lenta por asfixia; estos métodos fueron sustituidos por el actual, en el que la víctima cae una distancia mínima de un metro, lo que disloca el cuello, seccionando la médula espinal y causando la muerte casi en el acto.

En los Estados Unidos se introdujeron la silla eléctrica y la cámara de gas como métodos de ejecución más humanitarios que la horca, pero han sido casi totalmente desplazados en favor de la inyección letal, que a su vez ha sido criticada como demasiado dolorosa.

A pesar de todo, algunos países aún emplean métodos de ahorcamiento “lento”, decapitación por espada e incluso lapidación. A partir de 1995 se empezó a sugerir en distintos medios el uso de la asfixia por nitrógeno como método de ejecución, pero a día de hoy no se emplea en ningún país.

El nivel de apoyo a la pena de muerte varía mucho en cada país. En las democracias tanto abolicionistas como retencioncitas, el punto de vista del gobierno suele tener un amplio apoyo popular y recibe poca atención de la clase política o los medios de comunicación.

En algunos países abolicionistas, la mayoría de la población apoya o ha apoyado la pena de muerte, y la abolición fue adoptada a consecuencia de cambios políticos, como el paso de un régimen autoritario a otro democrático. También influyó en los países del este de Europa el hecho de que la abolición se convirtiera en condición necesaria para poder integrarse en la Comunidad Europea. Estados Unidos es una notable excepción: algunos estados han prohibido la pena de muerte desde hace décadas (el primero en abolirla fue Michigan en 1846), mientras otros aún la practican; la pena capital es hoy día un tema polémico de discusión en todo el país. Sin embargo, en otros países es raro que se prohíba la aplicación de la pena de muerte a consecuencia de una discusión pública activa de sus méritos y consecuencias.

Algunas convenciones regionales prohíben el uso de la pena de muerte, siendo la más notable la Convención Europea de Derechos Humanos en sus protocolos sexto (abolición en tiempo de paz) y decimotercero (abolición en todas las circunstancias). Sin embargo, la mayoría de tratados internacionales deniegan categóricamente la prohibición de la pena capital en caso de crimen grave, como por ejemplo en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, aunque incluye protocolos opcionales que permiten su abolición.

Ley del Talión El término ley del talión (latín: lex talionis) se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. De esta manera, no sólo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. La expresión más famosa de la ley del talión es “ojo por ojo, diente por diente” aparecida en el Éxodo veterotestamentario.

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2 Respuestas a “PENA DE MUERTE: LA MEJOR OPCION.

  1. Este articulo es una muestra clara del retroceso de nuestra sociedad. Quien vigila al vigilante?Quien es mas criminal el que asalta un banco o el dueño del banco? Ustedes dicen ser de izquierda pero piensan como la derecha. Hablen de cambios estructurales en la educacion; en la distribucion de las riquezas del pais; de que la gente viva en habitaciones dignas; de que se abran fuentes de trabajo; de enjuiciar a los que estan atras de tanta injusticia; etc, etc. No vengan a defender y a exponer los anhelos de la derecha: matar, matar y si alguien sigue vivo matarlo…

  2. Bien dicho. El estado salvadoreño es un estado criminal, pero los autores piden que este estado juzgue y castigue con la muerte. ¿A quienes? A los que no tienen el dinero para un buen abogado y para sorbornar a la justicia. Entonces, entre más exitoso el criminal, menos probable será que sea castigado. Es una propuesta absurda.Esperen que haya revolución y entonces pidan justicia popular para los enemigos de la clase trabajadora. No faltarán voluntarios para ajusticiar a los culpables.

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